
Que la culpa es del gobierno anterior o que no hay recursos son frases que siempre escuchamos cuando cambian autoridades políticas. Presidentes, ministros o alcaldes, el cuento es el mismo.
Lo que no deja de ser cierto es que los culpables de todas las injusticias sí son los gobiernos de turno, que han administrado el estado para enriquecer a los grandes empresarios sin resolver los problemas sociales. Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet, Piñera y Boric representan diferentes cartas del mismo naipe, que se baraja cada cuatro años para repetir un juego donde siempre ganan y pierdeN los mismos.
Así fue con el gobierno saliente de Boric y compañía, que pasó de la movilización social al sillón presidencial para aplicar básicamente las mismas medidas que hoy critican sus partidos siendo oposición: alzas históricas a costas del bolsillo del pueblo, y subsidios millonarios a empresarios para reactivar la economía. Un gobierno antipopular que hizo más de lo mismo, desencantando a aquellos que vieron en él alguna esperanza y generando un escenario despejado para que la derecha volviera a gobernar.
El gobierno de Kast: un patrón que llega a la Moneda
En este contexto, no debiese sorprendernos el arribo de este gobierno que aprovechó todo el descontento social que Boric y compañía generaron en la población. Tampoco debiese sorprendernos el carácter de sus medidas, consecuentes con la defensa directa de los intereses empresariales que otros gobiernos renegaban en el discurso, pero defendían con sus hechos.
Kast representa una cara más clara del mismo sistema económico e inhumano que sigue intacto desde hace décadas y que no ha dado ninguna solución a los problemas de las grandes mayorías. Lo cierto es que con Kast los pobladores no viviremos mejor (y tampoco lo hubiésemos logrado con Jara), al contrario, seguiremos siendo quienes paguemos los costos de todas las crisis y recortes que se vengan.
Solo en nuestra fuerza podemos confiar
Con todo, la vida en nuestras poblaciones sigue su curso, a ese esfuerzo inagotable por salir día a día a trabajar para parar la olla se suman los malabares y ajustes que se hacen más difíciles para llegar a fin de mes con las nuevas alzas. Pero, al mismo tiempo, también se instala una certeza absoluta entre los pobladores y es que, en este sistema no encontraremos la solución para que nuestra gente pueda vivir mejor y que, además, todas aquellas promesas de alegrías y tiempos mejores que por años nos vendieron los gobiernos de turno, ya no convencen a nadie.
En este escenario, mientras la nueva oposición y sus aliados sigan culpando al pueblo por el triunfo de Kast, los pobladores conscientes debemos asumir con mayor decisión las tareas que nos convocan este momento y utilizar nuestra mejor arma, esa fuerza y rebeldía propia de la población, para dar vuelta cualquier escenario por más difícil que sea, confiar en nuestras capacidades como el único camino para transformar la realidad.
Salir con fuerza a construir una alternativa propia desde nuestras poblaciones. Rebelarnos, organizarnos y luchar como una respuesta concreta y consecuente contra este gobierno patronal y un sistema que no resolverá ni nos traerá ninguna opción de vivir mejor.
Fuerza Pobladora de Chile
Mayo, 2026